Presentación y objetivos

Presentación

Es posible afirmar que la humanidad se encuentra en la época de mayor transformación de su historia porque en todas las actividades existe cada día una fuerte relación entre el avance tecnológico y las habilidades humanas. Este contexto invita al ejercicio permanente de un cambio que motive el desarrollo social por medio del estrecho vínculo humanidad-tecnología.

En el ámbito de las facultades, escuelas y programas de ingeniería, este contexto es de necesaria aplicación en el quehacer diario. La evolución de la profesión invita a realizar cambios permanentes en la labor académica, con el propósito de mantener la calidad que se requiere en los programas e instituciones de educación superior y el equilibrio histórico de la universidad, y respondiendo a los requerimientos de las organizaciones en beneficio de la sociedad.

Para ello, es de alto valor incorporar en toda actividad académica los elementos que la era digital promueve y la relación humana que se requiere. En este sentido, el Foro Económico Mundial expresa:

A medida que las nuevas tecnologías llegan a nuestros hogares, nuestras empresas y nuestros gobiernos, cambian la forma en que interactuamos y trabajamos, presentando nuevas oportunidades para crecer como región y desarrollar comunidades más fuertes. Las nuevas tecnologías pueden ayudar a las personas y organizaciones a ser más eficientes, y crear resultados más efectivos que se traducen en una mayor productividad y crecimiento económico. No obstante, para lograr esto, es esencial proporcionar primero la capacitación adecuada para que las personas puedan aprovechar al máximo las últimas tecnologías y explotar todo su potencial. 
La educación es el único camino para construir un futuro en el que la palabra “inteligente” no sólo se aplique a las máquinas, sino que siga describiendo a la humanidad. 
A través de la educación adecuada, podemos enriquecer las mentes de las personas en cualquier etapa de la vida y proporcionarles las habilidades que necesitan para trabajar en conjunto con las tecnologías de automatización, robótica o cualquier forma de inteligencia artificial que puedan encontrar en el lugar de trabajo. Primero debemos enseñar a las mentes, para luego enseñar a las máquinas.[1]

En este mismo sentido, es importante destacar el impacto que tiene el uso intensivo de la tecnología, cada vez más cambiante en todas las áreas del ejercicio profesional, lo que implica formar profesionales con conocimientos científicos generales, habilidades y competencias para desarrollar un efectivo aporte en el proceso de generar cambio, enfrentar, proponer, diseñar y producir conocimiento en la búsqueda de soluciones a las necesidades fundamentales en cualquier área de la ingeniería[2].

También se indica:

En la era digital, el mercado laboral necesita profesionales adaptados a las nuevas tendencias tecnológicas, capaces de llevar adelante una profesión, pero sin convertirse en profesionales estáticos. El mundo digital demanda estudiantes, profesionales y, en definitiva, personas capaces de adaptarse a cambios constantes, trascendentales e incluso impredecibles. La formación de estas personas, es tarea de las universidades[3].

Tomando como referencia la propuesta de transformación en la escuela politécnica (Purdue Polytechnic Institute) en el área de ingeniería de Purdue University, es necesario incorporarse a la era digital a través de un proceso en el que los programas académicos de ingeniería, informática y administración se orienten a las aplicaciones y al cambio. Este ejercicio abarca nuevas metodologías de enseñanza; integra humanidades con estudios técnicos en un entorno de aprendizaje mediante la práctica; proporciona un enfoque en el pensamiento de diseño, creatividad y oferta de nuevos enfoques de obtención de títulos y especializaciones para abordar las necesidades de la economía impulsada por la innovación y la tecnología[4].

Ruth Graham, en “The global state-of-the-art in engineering education”, expresa en uno de los temas del futuro de la dirección en ingeniería, en un trabajo publicado por la Comisión de Títulos de Francia[5], lo siguiente:

Los líderes del pensamiento señalaron cuatro características claves que probablemente distinguirían los mejores programas mundiales de educación en ingeniería en la próxima década:
  • La combinación de tecnología digital y aprendizaje activo, impulsada por una educación centrada en el estudiante a grandes tamaños de cohorte.
  • Planes de estudios que contemplen el aprendizaje interdisciplinario, en un contexto de globalización, así como el desarrollo de habilidades del ingeniero basadas en la experiencia de la práctica profesional para impulsar un cambio social sostenible…

En el mismo texto se menciona como ejemplo que la Universidad de Aalborg, en Dinamarca, está invirtiendo recursos considerables en el desarrollo de “nuevos modelos de aprendizaje basado en problemas para la era digital”, con miras a implementar dichos enfoques. Es probable que el modelo ofrezca enfoques de métodos mixtos para el aprendizaje basado en problemas, los cuales serán apoyados por proyectos virtuales, enlaces internacionales y aprendizaje en línea.

Este breve contexto y sus ejemplos invitan a la reflexión sobre cómo incorporar estos elementos en el desarrollo de un currículo, el impacto en los procesos de enseñanza–aprendizaje y la evaluación y, en general, en todas las acciones que se emprenden en las facultades de ingeniería. En este ejercicio es esencial la contextualización del impacto de una cultura digital y su relación con la sostenibilidad, las tecnologías de la información y las comunicaciones y el desarrollo del capital humano.

El quehacer misional en las facultades, escuelas y programas de ingeniería debe incorporar estos elementos de la manera más adecuada para mantener sus altos estándares de calidad, contar con futuros profesionales altamente calificados y, ante todo, responder a las necesidades técnicas y sociales que requiere el desarrollo. Igualmente, todos los actores, directivos académicos, profesores, investigadores, estudiantes, personal administrativo, empresas, Estado y sociedad deben reconocer la importancia de este entorno digital y entender que su apropiación contribuye a formar profesionales de la ingeniería que promuevan el desarrollo social.

[1] Recuperado de https://es.weforum.org/agenda/2018/03/para-que-america-latina-prospere-en-la-era-digital-primero-debe-ensenar-a-las-mentes-luego-las-maquinas/
[2] Adaptación de la ponencia “Perfil prospectivo del ingeniero agroindustrial al 2020”, incluido en las memorias de la Reunión Nacional ACOFI 2006.
[3] Recuperado de http://noticias.universia.cl/cultura/noticia/2018/06/18/1160322/futuro-universidades-mundo-digital.html
[4] Adaptado de https://polytechnic.purdue.edu/blog/whats-name. Traducción libre.
[5] Recuperado de https://www.cti-commission.fr/wp-content/uploads/2017/10/Phase-1-engineering-education-benchmarking-study-2017.pdf. Traducción libre.

 

Objetivo general

El EIEI ACOFI 2019 y el CLADI 2019 se proponen ser espacios académicos de estudio, reflexión, análisis y debate sobre la manera en que las facultades, escuelas y programas de ingeniería responden a los requerimientos de la era digital.

 

Objetivos específicos

  1. Conocer las acciones que desarrollan las facultades, escuelas y programas de ingeniería en cuanto a la apropiación digital en cada una de sus acciones.
  2. Analizar el impacto de la constante transformación digital y su correlato en las características de una propuesta formativa de calidad cuyo diseño curricular se encuentre acorde con el contexto en que se desarrolla.
  3. Reflexionar sobre el papel de las autoridades académicas de las facultades de ingeniería como líderes del proceso de cambio en esta era digital.
  4. Analizar cómo el profesor de ingeniería adapta los procesos pedagógicos de enseñanza–aprendizaje de la ingeniería a los nuevos desafíos de la era digital, tanto en la formación propia de su disciplina como en la pedagógica.
  5. Reflexionar y debatir sobre cómo los estudiantes de ingeniería, en todos sus niveles de formación, son parte activa del proceso de enseñanza–aprendizaje.
  6. Fortalecer la labor del personal administrativo que acompaña todos los ejercicios que se desarrollan desde las facultades de ingeniería.
  7. Interactuar con el Estado, las organizaciones y la sociedad para que sean parte activa del trabajo que se lleva a cabo en las facultades de ingeniería en esta transformación digital.